¿Debe legalizarse el trabajo sexual?



La decisión de la mujer es el elemento que cambia todo en la actividad humana del intercambio de sexo por dinero. Mientras que las víctimas de la trata de personas enfrentan su esclavitud sexual bajo amenazas de muerte a ellas o a su familia, las trabajadoras sexuales deciden comerciar con el placer, incluso, sin los cargos de la moral político-religiosa.

“¿Quién nos defiende de los policías?”, “Trabajamos por necesidad, no porque nos obliguen”, “No somos delincuentes”, “Somos madres solteras, trabajamos por necesidad”, “Aquí no hay padrotes”, “No más golpes ni extorsiones”, aseguran algunas de las manifestantes que de manera recurrente han protestado por los operativos que en distintas ciudades del país se han hecho en contra de casas de masaje, citas, hoteles y baños públicos, donde ofrecían sus servicios.

Muchas de las trabajadoras sexuales coinciden en criticar la esclavitud sexual aunque algunas de sus compañeras sí son víctimas de este delito. No obstante, reclaman con fuerza ante los operativos motivados por el combate a la trata.

“¿Quién va a llevar de comer a mis hijos?”, protesta una de las trabajadoras sexuales que ha participado en todas las manifestaciones. “¿Padrote? Mis únicos padrotes son mis dos hijos”, dice la misma inconforme. Lamentablemente, las cifras oficiales y los operativos policíacos indican que la trata y el trabajo sexual están combinados.

Recientemente, la Procuraduría General de Justicia informó que fueron rescatadas cinco mujeres originarias de diferentes estados, quienes eran explotadas sexualmente en un inmueble que se conoce como “casa de citas”.

La procuraduría precisó que “las víctimas fueron asistidas por personal de la Dirección de Protección a Víctimas del Delito de la PGJ”. Sin embargo, las propias trabajadoras sexuales dudan respecto a que el operativo combatiera la trata sino que, por el contrario, solo afectó las “actividades laborales” de las trabajadoras sexuales.

“Otro más que cierran. ¿Dónde vamos a trabajar seguras?”, dice una de las ahora denominadas “toreras”, trabajadoras sexuales que ofrecen sus servicios en la calle, a plena luz del día, evitando a las autoridades. De ahí el término: “torean” a los oficiales.

Y es que les tienen pánico, tanto por los abusos como por los cobros: “Si pagas 200 pesos a los oficiales ellos te dejan trabajar, si no te llevan al MP”, denunció una de las mujeres que tienen esta actividad.

Pero las trabajadoras sexuales insisten en que no hay trata, pues incluso los inmuebles donde sí se ejecutan estos crímenes, están protegidos por las autoridades. “Acá solo nos quitan nuestras fuentes de trabajo y nuestra seguridad. Los clientes pueden hacernos cosas horribles si subimos a autos”.

En ese punto Rosa Isela, de 28 años, tiene razón. Apenas fue confirmado que la mujer descuartizada que apareció el pasado 6 de octubre en un tambo del fraccionamiento Misiones de San Francisco, en los límites de Coronango y Cuautlancingo, presumiblemente corresponde al de una menor de 16 de años que ejercía el trabajo sexual en un bar del municipio de San Martín Texmelucan, Puebla, rotulado como "Bar Lido".

“No somos delincuentes. Somos madres solteras y trabajamos para solventar a nuestras familias”, insiste Azul, otra trabajadora sexual que desde que los cierres de casas de citas continuaron la comenzó a hacer de “torera”.

A mediados de este año, luego de la primera manifestación de trabajadoras sexuales, el titular de la Dirección de Normatividad Comercial, José de Yta Martínez, anunció que propondría la creación de una zona de tolerancia para la prostitución, pero su propuesta fue rechazada y la zona de tolerancia, de manera oficial, no existe.

Pero en la realidad la zona de tolerancia, o de “toreras”, es la 14 Oriente y algunas otras vialidades aledañas. La ausencia de regulación, los operativos, la carencia del debate público y político además de la nula consideración de los derechos sexuales en todo el país han causado casos como el de Puebla.

El debate es el de la trata contra el trabajo sexual. La decisión de las féminas es la clave para liberar el entuerto, pero hasta ahora el tema sigue siendo tabú, pese a que ha sido legislado con precisión e incluso apertura en otras partes del mundo.

La aparición de algunos diputados federales del PAN en un video con teiboleras en Puerto Vallarta, dado a conocer por Reporte Índigo, no solo abrió el debate sobre el financiamiento con recursos públicos de este tipo de entretenimientos, sino la doble moral que impide la legislación del trabajo sexual, uno de los temas que la izquierda en México más ha impulsado.

En las redes sociales, particularmente en Twitter, las críticas a Luis Alberto Villarreal, aún coordinador de los diputados federales del PAN, llovieron en distintos sentidos.

En principio, señalaron la doble moral de sus actos debido al conservador partido que representa, también le señalaron el uso de recursos públicos para este entretenimiento ejecutado fuera del horario laboral e incluso fue señalado con sorna por la contratación de estas bailarinas con las que los asistentes bromeaban de condones y viagra.

El pasado 24 de julio ocurrió el XVII Encuentro Nacional de Trabajadoras/es Sexuales, organizado por la Red Mexicana de Trabajo Sexual. Una de sus prioridades ha sido obtener condiciones laborales dignas y seguras.

En ese sentido, como bien lo expresaron las propias trabajadoras, la obtención de sus licencias de trabajadoras no asalariadas no fue una concesión del Gobierno del Distrito Federal (GDF), sino un triunfo resultado de su organización y combatividad.

Las trabajadoras sexuales hablaban del suceso del 11 de julio pasado, cuando el GDF entregó cincuenta credenciales de trabajadores no asalariados a comerciantes de sexo; con ello se les reconoció sus derechos sociales y laborales. No obstante, este es apenas el inicio de lo que podría ser una legislación federal de avanzada.

En el caso de los diputados panistas de marras, la crítica central está en el uso de recursos públicos para el financiamiento del entretenimiento en el que participaron en febrero pasado, según distintos intelectuales y periodistas que se han expresado en medios de comunicación y en las referidas redes sociales.

Sin criminalizar el trabajo sexual, el verdadero señalamiento apunta a un hecho siempre criticable: el uso de los recursos públicos para motivos personales, ya sea el entretenimiento propio, de la familia o los amigos.

En abril, la senadora Mónica Arriola propuso regular el trabajo sexual a nivel nacional a través del establecimiento de un marco jurídico que regule el desempeño de las trabajadoras sexuales. El documento que presentó en la Cámara Alta indica que en la Ley Federal del Trabajo se incluya el capítulo Servicio de Relaciones Sexuales, en el que se fijen reglas tanto de edad y que no estén sometidas a ningún patrón, así como el tiempo y los lugares.

Para la legalización de la prostitución, la senadora Arriola propone que la definición del servicio de relaciones sexuales sea “el intercambio libre y consentido, entre personas mayores de edad, de relaciones sexuales mediante una remuneración cierta y en dinero (…) Si el intercambio carece de la voluntad y libre consentimiento de la persona que presta el servicio, o se compromete está empleando violencia, intimidación, engaño, o abusando de una situación de superioridad, de necesidad o vulnerabilidad del sexo servidor, se aplicarán las disposiciones penales correspondientes”.

Sobre el tema, solo un panista se expresó a favor en todo el país, el presidente de la Comisión de Acceso a la Información en Querétaro, Alejandro Cano Alcalá:

“Creo que es un tema que tenemos que analizar muy bien, porque ya discutíamos que si piden derechos laborales o prestaciones laborales para las sexoservidoras y tendríamos que ver quién tendría que otorgar esos derechos, porque a final de cuentas en todos los trabajos el patrón es el que otorga estos derechos; habría que evaluarlo, no conozco esta iniciativa; sin embargo, creo que es positivo que se empiece a vislumbrar por dónde podemos atender esta necesidad que tienen las trabajadoras sexuales”, expresó sobre la propuesta según El Universal.

En el debate, sin embargo, no han participado los panistas. La participación de su coordinador en una fiesta con teiboleras tal vez reabra el debate a favor de una legislación que no solo no criminalice el trabajo sexual, sino que dote de derechos a muchas mujeres que incluso son sostén de su hogar.

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