Por Jesús Cervantes
En 2018, Tamaulipas registró 851 carpetas por homicidio doloso. En 2025 fueron 186. Detrás de esa distancia hay dos gobiernos, dos estrategias de seguridad y, sobre todo, una transformación que puede medirse en números. El gobernador Américo Villarreal logró reducir la inseguridad de más de 10 años en Tamaulipas contra la grave crisis que alcanzó su zenit en la gestión de Francisco García Cabeza de Vaca.
Durante años, hablar de Tamaulipas era hablar de violencia. La inseguridad formaba parte de la conversación cotidiana y las carreteras, las ciudades fronterizas y los enfrentamientos alimentaban una percepción que parecía imposible de revertir. Hoy el estado todavía enfrenta desafíos, pero hay algo que cambió de manera contundente: los números.
El contraste comienza en 2018. Francisco García Cabeza de Vaca llevaba dos años como gobernador cuando Tamaulipas alcanzó 851 carpetas de investigación por homicidio doloso. En 2016 habían sido 594. En apenas dos años, el indicador había crecido alrededor de 43 por ciento.
Aquél fue probablemente el número que mejor retrató la paradoja de la estrategia anterior. El gobierno había apostado por fortalecer corporaciones, desplegar grupos especiales, perseguir objetivos criminales y aumentar la presencia policial. Hubo resultados en algunos delitos, particularmente en secuestro, pero el homicidio escaló hasta convertirse en una de las expresiones más visibles de la crisis.
Siete años después, la fotografía es radicalmente distinta*: Tamaulipas cerró 2025 con 186 homicidios dolosos.* El promedio diario pasó de alrededor de tres en 2018 a 0.61 en 2025. La reducción entre ambos extremos ronda el 80 por ciento.
No es una diferencia menor. Es pasar de un escenario en el que prácticamente cada ocho horas se registraba un homicidio a otro en el que el promedio diario es considerablemente inferior a uno.
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| Gobierno del Estado de Tamaulipas refuerza seguridad. |
Y ahí aparece la diferencia entre las dos etapas. Con Américo Villarreal, la estrategia dejó de descansar únicamente en el despliegue de fuerza y puso mayor énfasis en la coordinación permanente entre Estado y Federación, las Mesas de Paz, inteligencia, prevención y presencia territorial de la Guardia Estatal. A eso se sumaron programas de vigilancia en carreteras, colonias, escuelas y zonas rurales. Sólo en 2025 se realizaron más de 52 mil acciones de Carreteras Seguras, 60 mil de Escuela Segura y 37 mil de Colonia Segura.
Pero una estrategia de seguridad no se mide por el número de reuniones ni por el número de operativos. Se mide por lo que sucede después.
Y después, los delitos comenzaron a bajar: entre 2024 y 2025, el homicidio doloso cayó 41 por ciento; el secuestro, 56 por ciento; el robo de vehículos, 25 por ciento; el robo a negocio, 26 por ciento, y el robo a casa habitación, 13 por ciento. Es decir, la mejoría dejó de concentrarse en un solo indicador y comenzó a extenderse hacia los delitos que afectan directamente la vida cotidiana.
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| Baja de delitos. |
La frontera ofrece quizá la comparación más reveladora. Al confrontar los primeros 45 meses de Américo Villarreal con los primeros 45 meses de Cabeza de Vaca, los datos oficiales muestran que en Reynosa el homicidio doloso disminuyó 53 por ciento y el secuestro 73 por ciento. En Matamoros, los ocho delitos de alto impacto considerados en el análisis presentaron reducciones; el secuestro cayó 96 por ciento.
La tendencia tampoco terminó en 2025. Entre enero y julio de 2026, Tamaulipas redujo otro 17.1 por ciento el promedio diario de víctimas de homicidio doloso frente al mismo periodo del año anterior y se mantuvo por debajo de la media nacional.
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| Reducción de homicidios dolosos. |
Entonces llegó julio. Ese mes, Tamaulipas registró su cifra más baja de homicidio doloso desde enero de 2015. También alcanzó los menores niveles en más de una década en robo de vehículos y robo a casa habitación. En homicidio doloso se colocó en el séptimo lugar entre las entidades con menor incidencia del país.
Ahí radica la verdadera dimensión del cambio. No significa que Tamaulipas haya dejado atrás todos sus problemas de seguridad. Tampoco que la violencia haya desaparecido. Significa algo mucho más preciso: los indicadores actuales son sustancialmente mejores que los registrados durante los años más críticos del gobierno anterior.
Por eso la comparación entre Cabeza de Vaca y Américo Villarreal termina siendo menos política de lo que parece. No necesita demasiados adjetivos, necesita dos números: 851 homicidios dolosos en 2018 y 186 en 2025.
Y una última cifra que explica hacia dónde continúa moviéndose la tendencia: julio de 2026 fue el mes con menos homicidios dolosos en Tamaulipas desde enero de 2015.
Durante mucho tiempo, el problema de Tamaulipas fue que la violencia parecía resistirse a todos los discursos. Ahora ocurre exactamente lo contrario. Son las cifras las que están contando otra historia.

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