Entre las corrientes de pensamiento que ganaron terreno en el debate economico e ideologico de los ultimos anos, pocas resultan tan provocadoras como el tecnofeudalismo, la tesis del economista griego Yanis Varoufakis que sostiene algo dificil de asimilar a primera vista: el capitalismo, tal como lo conocimos durante dos siglos, ya no existe, y fue reemplazado sigilosamente por un sistema distinto que solo se le parece por fuera.
La tesis central de Varoufakis, desarrollada en su libro sobre el tema, plantea que los dos pilares que sostenian al capitalismo tradicional fueron sustituidos por otros de naturaleza distinta. Los mercados, el espacio donde compradores y vendedores negociaban en pie de igualdad relativa, fueron reemplazados por plataformas digitales que funcionan como autenticos feudos privados de las grandes tecnologicas. El beneficio empresarial, obtenido historicamente de la produccion y venta de bienes, fue sustituido por la pura extraccion de renta, el cobro por el simple acceso a un territorio digital controlado por un puñado de compañias.
En esta lectura, los nuevos senores feudales no son los duenos de fabricas sino los propietarios de lo que Varoufakis llama capital de la nube, la infraestructura digital, los algoritmos y las plataformas que median hoy buena parte de la actividad economica y social. El resto de la poblacion, sostiene, ocupa una posicion equivalente a la servidumbre medieval, generando valor y datos de forma constante a cambio del simple permiso de permanecer conectados a esas plataformas.
La metafora tiene fuerza explicativa precisamente porque invierte la lectura habitual: no se trata de un capitalismo mas concentrado o mas digital, sino de un sistema cualitativamente distinto, donde la logica de mercado que definio al capitalismo clasico fue sustituida por relaciones de dependencia mas parecidas a las que existian antes de la revolucion industrial que a las que describian los economistas del siglo veinte.
Como toda tesis provocadora, el tecnofeudalismo tiene tantos defensores entusiastas como criticos severos. Economistas de tradicion mas ortodoxa cuestionan que el concepto aporte una herramienta analitica realmente nueva, argumentando que fenomenos como la concentracion de mercado y la extraccion de rentas digitales pueden explicarse perfectamente con las categorias tradicionales del capitalismo monopolista, sin necesidad de inventar una etiqueta historica distinta que evoca el medievo.
Mas alla de si logra imponerse como marco teorico dominante, la nocion de tecnofeudalismo ya cumplio una funcion cultural relevante, la de nombrar una sensacion compartida por millones de personas que perciben, sin necesariamente tener el vocabulario academico para describirlo, que algo cambio de forma profunda en la manera en que el poder economico opera en la era de las grandes plataformas digitales.
Fuentes: Kaos en la Red, Aporrea, Revista Fortuna, Traficantes de Sueños.