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El fin de la hegemonía del dolar: como avanza la desdolarización global en 2026





Durante más de siete décadas, el dólar estadounidense fue la columna vertebral del sistema financiero internacional. Ese dominio, aunque lejos de desaparecer, muestra en 2026 señales de erosión que los analistas ya no describen como coyunturales, sino estructurales. Según datos del Fondo Monetario Internacional, la participación del dólar en las reservas de divisas de los bancos centrales cayó a comienzos de 2026 por debajo del 57% por primera vez desde 1995, frente a más del 71% que representaba en el año 2000.

El proceso, conocido como desdolarización, se aceleró de forma marcada a partir de la invasión rusa a Ucrania en 2022 y las sanciones financieras que Estados Unidos y sus aliados impusieron al sistema bancario ruso, congelando cientos de miles de millones de dólares en reservas. Ese episodio funcionó como una advertencia para otros países: mantener reservas concentradas en dólares implica una vulnerabilidad política, no solo económica, ante decisiones de Washington.

Un indicador especialmente simbólico de este cambio es el oro: a comienzos de 2026, el metal precioso superó por primera vez desde el siglo pasado a los bonos del Tesoro estadounidense como principal activo de reserva de los bancos centrales del mundo. Los países del bloque BRICS compraron un volumen récord de 1,237 toneladas de oro durante 2025, en paralelo al desarrollo de infraestructura financiera alternativa como el sistema de pagos transfronterizos mBridge y la plataforma BRICS Pay, lanzada en 2026 para integrar sistemas de pago nacionales y permitir transacciones en monedas locales sin pasar por el sistema SWIFT ni por el dólar.

Aun con estas señales, la mayoría de los analistas coincide en que hablar de un colapso inminente del dólar es exagerado. El escenario más probable no es la sustitución del dólar por una nueva moneda hegemónica única, sino una transición hacia un sistema más fragmentado y multipolar, donde el dólar convive con un yuan chino en expansión, monedas regionales fortalecidas y mecanismos de pago alternativos que reducen, sin eliminar, la dependencia global de la divisa estadounidense.

El trasfondo geopolítico de este proceso es tan relevante como el financiero: para varias potencias medias y emergentes, reducir la dependencia del dólar es también una forma de reducir su exposición a la política exterior de Estados Unidos, en un momento en que las sanciones financieras se han convertido en una herramienta habitual de presión internacional.

Fuentes: Fondo Monetario Internacional, ENAE Business School, Público, informedclearly.com.