Durante mas de dos decadas, buena parte de Europa dio por cerrado el capitulo del servicio militar obligatorio, una institucion asociada a un siglo XX que parecia definitivamente superado. En 2026, ese consenso se revirtio de forma acelerada: pais tras pais anuncia el regreso, total o parcial, de la conscripcion, en la respuesta mas visible del continente a las tensiones con Rusia desde el inicio de la guerra en Ucrania.
Croacia fue de los primeros paises en fijar una fecha concreta, enero de 2026, con un entrenamiento remunerado de dos meses para los jovenes convocados, en lo que el propio gobierno describio como una respuesta directa a la percepcion de amenaza rusa en la region. Alemania, por su parte, pondra en marcha durante este mismo ano un modelo hibrido que combina alistamiento voluntario con la posibilidad de incorporaciones obligatorias si el numero de voluntarios resulta insuficiente para cubrir las necesidades de las fuerzas armadas.
El fenomeno no se limita a un par de casos aislados. En Polonia, el primer ministro Donald Tusk impulsa un plan de formacion militar a gran escala dirigido a varones adultos, con el objetivo declarado de alcanzar 500.000 efectivos entre tropas activas y reservistas. En Serbia, el presidente Aleksandar Vucic promueve un servicio de 75 dias para hombres de hasta 30 anos. España, en cambio, opto por un camino distinto, reforzando su reserva voluntaria en lugar de reinstaurar la mili obligatoria, una divergencia que refleja lo desigual que resulta el consenso incluso dentro de la propia Union Europea.
Detras de la decision hay un calculo tanto militar como demografico. Los ejercitos europeos llevan anos reportando dificultades para cubrir sus cupos solo con reclutamiento voluntario, en sociedades envejecidas donde cada vez hay menos jovenes disponibles y donde el servicio militar compite por atencion con la universidad y el mercado laboral. La conscripcion obligatoria, pese a su costo politico, ofrece a los gobiernos una forma predecible de sostener el tamano de sus fuerzas armadas en un contexto de rearme generalizado.
El debate publico que acompaña estos anuncios esta lejos de ser unanime. Organizaciones pacifistas y sectores de izquierda han denunciado el regreso de la conscripcion como una forma de preparar a la poblacion para un conflicto que, advierten, las propias potencias podrian estar normalizando en lugar de evitar. Gobiernos y sectores de defensa responden que se trata de una medida disuasoria, no ofensiva: un ejercito mejor preparado, argumentan, reduce las probabilidades de agresion en lugar de aumentarlas.
Mas alla de la discusion ideologica, el regreso del servicio militar obligatorio a Europa marca un quiebre generacional silencioso, millones de jovenes que crecieron dando por hecho que la conscripcion era cosa del pasado de sus abuelos ahora deben planificar su futuro cercano alrededor de una obligacion que, hasta hace apenas un lustro, parecia impensable en la mayor parte del continente.
Fuentes: El Cronista, Euronews, SWI swissinfo.ch, Fundacion para el Fomento de los Estudios Internacionales.